martes, 13 de diciembre de 2016

hoy he estado pensando en que ojalá alcance pronto lo que me parece una utopía: ir a mi bola con un chico que me guste. m, en este caso. las cosas de palacio... van despacio. también he pensado (realmente no ha sido pensar, sino caer en la cuenta) del desperdicio de tiempo y lo inútil y patético que es el estar esperando un mensaje o a alguien. ¿hay algo más triste? no ya por la dependencia que supone, sino por el desperdicio de tiempo. en lugar de estar haciendo algo, centrada o pensando en tus cosas, estás 'alejándote' del móvil para no pensar en si te ha hablado o no, cosa a la que te da miedo enfrentarte, porque, si no te ha hablado, te dará bajón.
y la libertad de ser libre y que tu cabeza tenga un momento para ti... mi padre dice que cuando fumaba, podía estar cinco minutos fumando, es decir, sin hacer nada, porque fumar equivale a no hacer nada. hacer algo sin pensar realmente en nada, menudo alivio, ¿no? que tu mente realmente te pertenezca y no te atormente. -tengo un cigarrillo guardado por ahí que ni siquiera me tienta; lo conservo para un momento en el que lo necesite de verdad, que siento que llegará pronto; más vale prevenir que curar.-
¿no es absurdo pensar que algo tiene algún sentido? porque no lo tiene. solo el que queremos darle, y que a veces es demasiado, e injustificado. sé que realmente esta fijación es porque no quiero que m se vaya, quiero retenerle. pero se quedará si quiere quedarse. cuanto más coges a un gato, más se quiere ir. ojalá algún día entienda que la gente no me pertenece y que me dan lo que me dan porque quieren. así, desde ese punto de vista todo es suficiente, porque todo es bien recibido y no se espera nada. parece la filosofía de vida perfecta. tú vas a tu bola, la gente te da lo que le apetece, lo aceptas porque es real, porque lo han hecho porque querían.
todo está vacío...
hay cosas que no hay que llenar.

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