lunes, 12 de diciembre de 2016

//2:09 de la madrugada

esta no es sino la mejor hora para escribir.
en general la hora en la que todos duermen y tienes tiempo que dedicarte a ti mismo, incluso con más calma que a la hora de la siesta, cuando probablemente se despierten en un par de horas, o media hora; no, ahora hay un 97% de probabilidades de que nadie se levante de la cama y puedas hacerte un bocadillo de queso fundido tranquilamente.
hoy es el cumple de marta y de no ser porque facebook me ha avisado no me habría acordado.
el día doce de diciembre no tiene sentido ni importancia alguna para mí y sin embargo para ella la tiene toda; es el día en que vino a este mundo, y aun así la gente olvida el verdadero sentido de un cumpleaños: el día en que viniste al mundo, en que por primera vez respiraste oxígeno, el mismo que un día te matará, ¿no es así? no suena tan mal mientras escuchas cocktail for two... qué canción más desenfadada, hace que nada malo suene mal.
te dejo... pues vale, mientras mueves la cabeza al ritmo de este jazz, mientras tamborileas en la mesa al ritmo de este jazz sin pretensiones, sólo para pasar el rato.
ya hace oficialmente 19 años, según el absurdo y aleatorio sistema métrico temporal romano, que marta vino al mundo, y lo mismo ocurrió un 25 de septiembre este año conmigo; claro que eso, como todo, es temporalmente relativo, y relativamente relativo,
aunque sea su cumpleaños, no supone un hecho que me afecte lo más mínimo, igual que no lo fue el mío.
son ahora mismo las 2:16 de la mañana y me acerco a la cocina en busca de algo que comer, por puro aburrimiento, como tantas otras cosas en mi vida, pero cuando llego y veo la barra de pan la pereza me invade y me doy cuenta de que en realidad no tengo hambre, sino que lo que pasa es que no tengo ni puta idea de qué hacer con mi vida a esta hora.
no sé si es peor que sea tan tarde y esté cansada pero no tenga sueño, o que me la sude tantísimo la hora que sea. ¿qué son las horas? al fin y al cabo, nada. a cualquier hora estás completamente solo. lo estarás siempre, en cualquier estación del año. la civilización es engañosa, porque nos hace creer que estamos rodeados de gente, que convivimos: en realidad, es una falsa convivencia. no existe tal concepto. hay momentos en los que se la sudas absolutamente a todo el mundo, incluida tu propia madre. ¿te has parado siquiera a pensarlo?

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